Esta noche miré tu sonrisa
reflejada en la luna,
tus ojos, en las titilantes
estrellas,
en el viento refrescante,
escuché tus suspiros,
entonces, abracé la
sombra de tu recuerdo,
recorrí con mis manos la
sombra de tu cuerpo perfecto;
pero, estaba solo,
solo en la oscuridad de la noche,
solo con la sombra de tu recuerdo.
viernes, 25 de septiembre de 2009
sábado, 29 de agosto de 2009
Entre besos y caricias
En silencio, mudo y emocionado,
besaba tus labios,
recorria tu hermoso cuerpo con mi vista
y con mi tacto.
Entre besos y caricias,
entre abrazos y suspiros,
entre miradas y sonrisas,
fundidos el uno con el otro
nos quisimos.
En silencio, bajo un cielo estrellado,
nos dijimos que nos queríamos,
en silencio, bajo la luna llena,
nos abrazamos y suspiramos,
en silencio, en el calor de una noche de verano,
nos besamos y nos acariciamos.
En silencio, mudo y emocionado,
besaba tus labios,
recorria tu precioso cuerpo con mi vista
y con mi tacto.
Entre besos y caricias,
te miraba extasiado.
besaba tus labios,
recorria tu hermoso cuerpo con mi vista
y con mi tacto.
Entre besos y caricias,
entre abrazos y suspiros,
entre miradas y sonrisas,
fundidos el uno con el otro
nos quisimos.
En silencio, bajo un cielo estrellado,
nos dijimos que nos queríamos,
en silencio, bajo la luna llena,
nos abrazamos y suspiramos,
en silencio, en el calor de una noche de verano,
nos besamos y nos acariciamos.
En silencio, mudo y emocionado,
besaba tus labios,
recorria tu precioso cuerpo con mi vista
y con mi tacto.
Entre besos y caricias,
te miraba extasiado.
martes, 7 de julio de 2009
Asesino
La navaja quitaba facilmente la espuma para rasurar a un rostro inexpresivo, a un rostro meditabundo y cansado. El joven dueño de ese rostro de facciones infantiles, de cabello largo negro; él se cepillo los dientes, después, el enjuague bucal, tenía una cita, una cita con la muerte.
Esa y muchas otras noches anteriores acudía a citas con ella, la muerte y él eran aliados, marcaban con rojo el destino de otros; tenía que ir presentable, siempre iba presentable.
Después de su proceso de limpieza se dirigió a su habitación, eligió cuidadosamente su ropa, un pantalón negro, una camisa verde bien planchada, sus botas negras bien boleadas y un saco casual negro; afuera, en la calle llovía.
Aún desnudo, encendió un cigarrillo y se sirvió una copa de vino tinto, cosecha del 99 de la zona de la Rioja, España y comenzó a vestirse, con su semblante serio, se puso los pantalones ciñendoselos con un cinto negro de piel, se calzó las botas, se abotonó cuidadosamente la camisa, cuidando cada detalle de su apariencia, otro cigarro y otra copa de vino, metió las llaves de su casa y algunas monedas a los bolsillos de su pantalón, sobre su camisa verde, colocó la funda de su .45, enfundó su arma, se agarró el largo cabello negro con una liga y se acomodó el saco por encima de su pistola para que no se le viera, se miró por última vez al espejo, el último sorbo a la copa de vino, la última fumada a su cigarrillo y salió, cerrando su departamento con llave.
Caminó por la calle mojada, entre las gotas de lluvia, entre las sombrillas que su alrededor se movían, entre os autos que iban y venían en su loco frenesí. Se dirigió ante la puerta de una taberna, a la cual accedió sin dudar, durante semanas había observado y seguido a su víctima, la cual ya debería estar adentro; al día siguiente tendría una cuantiosa suma de dinero en su cuenta; caminó hasta la barra del bar, pidió una copa de vino tinto, al extremo de la barra se encontraba ya su cita, acompañado solo por un compañero; prendió un cigarrillo y esperó pacientemente, dando unos sorbos a su copa. En unos minutos el acompañante de su víctima se levantó al baño, dejándolo solo, el joven de cabello largo apuró la copa, dejando unos billetes sobre la barra pagándole al cantinero, se acercó al sujeto por la espalda cuando éste bebía de su vaso y descargo dos disparos a la cabeza, él, tranquilamente, salió de la cantina entre los gritos y el caos, para dirigirse nuevamente a la calle mojada, a caminar entre las gotas de lluvia, entre las sombrillas que a su alrededor se movían, entre los autos que iban y venían en su loco frenesí, a lo lejos se escuchaban las sirenas.
Esa y muchas otras noches anteriores acudía a citas con ella, la muerte y él eran aliados, marcaban con rojo el destino de otros; tenía que ir presentable, siempre iba presentable.
Después de su proceso de limpieza se dirigió a su habitación, eligió cuidadosamente su ropa, un pantalón negro, una camisa verde bien planchada, sus botas negras bien boleadas y un saco casual negro; afuera, en la calle llovía.
Aún desnudo, encendió un cigarrillo y se sirvió una copa de vino tinto, cosecha del 99 de la zona de la Rioja, España y comenzó a vestirse, con su semblante serio, se puso los pantalones ciñendoselos con un cinto negro de piel, se calzó las botas, se abotonó cuidadosamente la camisa, cuidando cada detalle de su apariencia, otro cigarro y otra copa de vino, metió las llaves de su casa y algunas monedas a los bolsillos de su pantalón, sobre su camisa verde, colocó la funda de su .45, enfundó su arma, se agarró el largo cabello negro con una liga y se acomodó el saco por encima de su pistola para que no se le viera, se miró por última vez al espejo, el último sorbo a la copa de vino, la última fumada a su cigarrillo y salió, cerrando su departamento con llave.
Caminó por la calle mojada, entre las gotas de lluvia, entre las sombrillas que su alrededor se movían, entre os autos que iban y venían en su loco frenesí. Se dirigió ante la puerta de una taberna, a la cual accedió sin dudar, durante semanas había observado y seguido a su víctima, la cual ya debería estar adentro; al día siguiente tendría una cuantiosa suma de dinero en su cuenta; caminó hasta la barra del bar, pidió una copa de vino tinto, al extremo de la barra se encontraba ya su cita, acompañado solo por un compañero; prendió un cigarrillo y esperó pacientemente, dando unos sorbos a su copa. En unos minutos el acompañante de su víctima se levantó al baño, dejándolo solo, el joven de cabello largo apuró la copa, dejando unos billetes sobre la barra pagándole al cantinero, se acercó al sujeto por la espalda cuando éste bebía de su vaso y descargo dos disparos a la cabeza, él, tranquilamente, salió de la cantina entre los gritos y el caos, para dirigirse nuevamente a la calle mojada, a caminar entre las gotas de lluvia, entre las sombrillas que a su alrededor se movían, entre los autos que iban y venían en su loco frenesí, a lo lejos se escuchaban las sirenas.
miércoles, 24 de junio de 2009
La noche que me besaste
Llovía, la noche que me besaste,
temblaba, mi cuerpo al abrazarte,
soñaban, mis ojos al mirarte,
flotaba mi cuerpo al tocarte.
Las gotas de lluvia mojaban las calles,
las gotas de lluvia mojaban a los paseantes,
las gotas de lluvia caían sin cesar,
las gotas de lluvia mojaban sin parar.
Reíamos, soñábamos, volábamos
la noche que me besaste.
Me besaste y quedé mudo,
sólo quería sentir tus labios,
me besaste y quedé sordo,
el ruido desapareció, excepto tu voz,
me besaste y quedé ciego,
todo el mundo se esfumó, menos tú.
Me besaste, y fui feliz,
me besaste, y mi corazón te di.
Llovía, la noche que me besaste.
temblaba, mi cuerpo al abrazarte,
soñaban, mis ojos al mirarte,
flotaba mi cuerpo al tocarte.
Las gotas de lluvia mojaban las calles,
las gotas de lluvia mojaban a los paseantes,
las gotas de lluvia caían sin cesar,
las gotas de lluvia mojaban sin parar.
Reíamos, soñábamos, volábamos
la noche que me besaste.
Me besaste y quedé mudo,
sólo quería sentir tus labios,
me besaste y quedé sordo,
el ruido desapareció, excepto tu voz,
me besaste y quedé ciego,
todo el mundo se esfumó, menos tú.
Me besaste, y fui feliz,
me besaste, y mi corazón te di.
Llovía, la noche que me besaste.
domingo, 14 de junio de 2009
Quiero perderme
Camino perdido,
entre la oscuridad y la soledad,
por el sendero del silencio.
Sin algo que perturbe mi mente,
sin algo que perturbe mis pensamientos,
sin algo que perturbe mis sentimientos,
nada, nada me molesta.
Voy solo, sólo conmigo mismo,
sólo el ruido de mis pasos me acompaña,
solo, con el latir de mi corazón,
solo camino, respiro, camino y vuelvo a respirar.
Quiero caminar hasta perderme,
quiero caminar y olvidar,
quiero que el camino me trague
y olvidarme de mi propia existencia,
quiero desaparecer en el olvido,
quiero perderme, perderme
entre la oscuridad y la soledad,
quiero perderme, perderme
por el sendero del silencio.
entre la oscuridad y la soledad,
por el sendero del silencio.
Sin algo que perturbe mi mente,
sin algo que perturbe mis pensamientos,
sin algo que perturbe mis sentimientos,
nada, nada me molesta.
Voy solo, sólo conmigo mismo,
sólo el ruido de mis pasos me acompaña,
solo, con el latir de mi corazón,
solo camino, respiro, camino y vuelvo a respirar.
Quiero caminar hasta perderme,
quiero caminar y olvidar,
quiero que el camino me trague
y olvidarme de mi propia existencia,
quiero desaparecer en el olvido,
quiero perderme, perderme
entre la oscuridad y la soledad,
quiero perderme, perderme
por el sendero del silencio.
domingo, 31 de mayo de 2009
En pena
Y en la noche, en medio de las sombras,
Cuando la oscuridad se cierne sobre el paisaje,
Se escuchan tus lamentos, tus gemidos,
Se siente, se palpa tu sufrimiento,
El dolor oprime oscurece tu corazón.
Y cuando el día termina, vagas,
Caminas por las silenciosas calles,
Llorando tus penas, lamentando tu dolor,
Penando tu condena.
Condenado a vagar eternamente,
Condenado a sufrir por siempre,
Condenado a penar en la oscuridad,
Condenado a la soledad y al vacio,
Condenado al dolor de tus recuerdos,
Condenado a pagar tus pecados.
Tu condena no tiene fin,
Vagarás, penarás y en soledad te quedarás,
Y sufrirás por las noches, en la oscuridad…
Eternamente.
Cuando la oscuridad se cierne sobre el paisaje,
Se escuchan tus lamentos, tus gemidos,
Se siente, se palpa tu sufrimiento,
El dolor oprime oscurece tu corazón.
Y cuando el día termina, vagas,
Caminas por las silenciosas calles,
Llorando tus penas, lamentando tu dolor,
Penando tu condena.
Condenado a vagar eternamente,
Condenado a sufrir por siempre,
Condenado a penar en la oscuridad,
Condenado a la soledad y al vacio,
Condenado al dolor de tus recuerdos,
Condenado a pagar tus pecados.
Tu condena no tiene fin,
Vagarás, penarás y en soledad te quedarás,
Y sufrirás por las noches, en la oscuridad…
Eternamente.
domingo, 24 de mayo de 2009
Diario de un vagabundo
No sé desde cuando estoy así, aquí, con esta forma de vivir, hoy desperté con este pensamiento, vagando por las calles, sin tener techo o alimento, ¿familia? No recuerdo cuando la perdí.
La gente, la sociedad me cataloga como escoria, como algo que no debería existir, yo solo pienso: “A palabras necias oídos sordos”. ¿Qué saben ellos de las penas que alberga mi alma?, ¿Cuáles fueron las circunstancias que me orillaron a tomar este camino? Ellos no saben, no comprenden y la verdad no tienen porqué.
Hoy me levanté con la garganta reseca y con un gran hueco en el estomago, al caminar y vagar por las calles de esta conglomerada ciudad, recibí algunas monedas, producto de mi trabajo, sencillo, pero honesto, pidiendo algunas monedas a cambio de cualquier trabajo, barrer, limpiar, cortar el pasto de los jardines de las casas, entre otras actividades; para alimentarme, no necesito mucho, unas cuantas tortillas y algo para acompañarlas, con lo demás del dinero que me sobra, algo para refrescar la garganta, alcohol, ¿Por qué no? Alcohol, algo necesario para pasar y olvidar los estragos de la vida, olvidar a la persona amada, pero inalcanzable. Sé que con esta forma de vivir, voy a morir pronto, pero al morir, morirán mis penas y dejaré de sufrir. Estoy solo, sólo vagando. Vagabundo por el mundo.
sábado, 16 de mayo de 2009
Carta Postuma
Ahora que estoy muriendo,
Sólo quiero agradecer;
Gracias por todas las cosas, experiencias
Que he vivido, gracias por las emociones,
Gracias por los sentimientos, gracias por
Los momentos compartidos.
Ahora te digo adiós vida,
La hora ya llegó,
No se preocupen por mí,
La hora ya llegó.
Gracias por permitirme vivir,
Gracias por hacerme reír,
Gracias por hacerme soñar,
Gracias por permitirme volar,
La hora ya llegó…
Vida…fui feliz.
Sólo quiero agradecer;
Gracias por todas las cosas, experiencias
Que he vivido, gracias por las emociones,
Gracias por los sentimientos, gracias por
Los momentos compartidos.
Ahora te digo adiós vida,
La hora ya llegó,
No se preocupen por mí,
La hora ya llegó.
Gracias por permitirme vivir,
Gracias por hacerme reír,
Gracias por hacerme soñar,
Gracias por permitirme volar,
La hora ya llegó…
Vida…fui feliz.
sábado, 9 de mayo de 2009
En espera
Esta noche quiero dormir en tus brazos,
Esta noche quiero dormir a tu lado,
Esta noche solo quiero dormir,
Dormir contigo y no despertar.
Pueden pasar los días, los meses, los años,
Y yo,
Feliz de no despertar.
Aquí te espero, por favor no tardes,
Que yo, ansioso te aguardaré,
Te esperare para unirnos
En un largo sueño,
Del cual no querré despertar.
Sólo quiero dormir y no despertar.
Esta noche quiero dormir a tu lado,
Esta noche solo quiero dormir,
Dormir contigo y no despertar.
Pueden pasar los días, los meses, los años,
Y yo,
Feliz de no despertar.
Aquí te espero, por favor no tardes,
Que yo, ansioso te aguardaré,
Te esperare para unirnos
En un largo sueño,
Del cual no querré despertar.
Sólo quiero dormir y no despertar.
viernes, 1 de mayo de 2009
Sin respuesta
¿Cómo pides que me cuide de ti?
¿Cómo me cuido de la luz del día?
¿Cómo me cuido del aire que respiro?
¿Cómo me cuido del agua que refresca?
¿Cómo me cuido de ti?
¿Cómo me cuido de la luz de tus ojos?
¿Cómo me cuido de tu sonrisa?
¿Cómo me cuido de tu aroma?
¿Cómo me cuido de tu ser?
¿Cómo me cuido de ti?
¿Cómo me cuido de lo que siento?
¿Cómo me cuido de este sentimiento?
¿Cómo me cuido de mi corazón?
¿Cómo me cuido de ti?
Si mi corazón te pertenece,
Si mi alma te obedece,
Si sin ti dejo de existir,
¿Cómo pides que me cuide de ti?
¿Cómo me cuido de la luz del día?
¿Cómo me cuido del aire que respiro?
¿Cómo me cuido del agua que refresca?
¿Cómo me cuido de ti?
¿Cómo me cuido de la luz de tus ojos?
¿Cómo me cuido de tu sonrisa?
¿Cómo me cuido de tu aroma?
¿Cómo me cuido de tu ser?
¿Cómo me cuido de ti?
¿Cómo me cuido de lo que siento?
¿Cómo me cuido de este sentimiento?
¿Cómo me cuido de mi corazón?
¿Cómo me cuido de ti?
Si mi corazón te pertenece,
Si mi alma te obedece,
Si sin ti dejo de existir,
¿Cómo pides que me cuide de ti?
martes, 14 de abril de 2009
DELIRIOS II
Todavía siento tus labios en los míos,
todavía siento tus manos entre mi cabello,
todavía siento tu perfume en mi cuerpo,
todavía siento estar contigo, a tu lado.
No puedo dejar de pensarte,
no puedo dejar de sentirte,
no debo dejar de abrazarte,
no debo dejarte escapar.
No debo dejarte ir,
porque de ti mi ser depende,
porque de ti necesitado estoy,
porque a ti mi corazón obedece,
porque a ti, a ti, mi alma pertenece.
HAY ALGO MÁS DULCE QUE VOS?…
todavía siento tus manos entre mi cabello,
todavía siento tu perfume en mi cuerpo,
todavía siento estar contigo, a tu lado.
No puedo dejar de pensarte,
no puedo dejar de sentirte,
no debo dejar de abrazarte,
no debo dejarte escapar.
No debo dejarte ir,
porque de ti mi ser depende,
porque de ti necesitado estoy,
porque a ti mi corazón obedece,
porque a ti, a ti, mi alma pertenece.
HAY ALGO MÁS DULCE QUE VOS?…
domingo, 12 de abril de 2009
Horas
Ingratas son las horas de espera,
penoso el lento andar rutinario del tiempo,
angustiosos pasan los segundos,
mirando el reloj, esperando.
En espera de una mirada,
tierna, cálida y seductora.
En espera de una caricia,
suave, dulce y tranquilizadora.
En espera de un abrazo,
acogedor, donde mi alma descanse.
En espera de un beso,
donde el calor de tus ardientes llamas,
funda nuestras almas en una sola,
en espera de un beso, un dulce beso,
restaurador, único, cálido,
hermoso y unificador.
Ingratas son las horas de espera,
dolorosas las plegarias que elevo,
penoso el caminar, dando tumbos,
con tropiezos,
en la busca de mi felicidad,
en la busca de ti,
de rodillas, suplicantes, de rodillas humillantes,
te ruego solo una mirada,
una mirada de tierno amor sobre mi.
penoso el lento andar rutinario del tiempo,
angustiosos pasan los segundos,
mirando el reloj, esperando.
En espera de una mirada,
tierna, cálida y seductora.
En espera de una caricia,
suave, dulce y tranquilizadora.
En espera de un abrazo,
acogedor, donde mi alma descanse.
En espera de un beso,
donde el calor de tus ardientes llamas,
funda nuestras almas en una sola,
en espera de un beso, un dulce beso,
restaurador, único, cálido,
hermoso y unificador.
Ingratas son las horas de espera,
dolorosas las plegarias que elevo,
penoso el caminar, dando tumbos,
con tropiezos,
en la busca de mi felicidad,
en la busca de ti,
de rodillas, suplicantes, de rodillas humillantes,
te ruego solo una mirada,
una mirada de tierno amor sobre mi.
Delirios 1
Mujer, ente místico,
naturaleza llena de misterio,
mar de salvaje oleaje,
luna, nueva, menguante y llena.
Tus ojos, estrellas que purifican mi alma,
tu voz, música suave y melodiosa,
tu cuerpo, tus muslos,
volcán ardiente de pasiones.
La imagen, los dos desnudos, abrazados,
tu y yo fundidos en un solo ser,
ardiendo entre las llamas del placer,
presos en una tormenta de pasión.
Ahora estas dormida, relajada,
mar en calma y cielo estrellado,
te miro, te beso, te venero,
hermosa musa de mis delirios,
oda a la naturaleza, tu belleza.
Mujer, mística y misteriosa.
naturaleza llena de misterio,
mar de salvaje oleaje,
luna, nueva, menguante y llena.
Tus ojos, estrellas que purifican mi alma,
tu voz, música suave y melodiosa,
tu cuerpo, tus muslos,
volcán ardiente de pasiones.
La imagen, los dos desnudos, abrazados,
tu y yo fundidos en un solo ser,
ardiendo entre las llamas del placer,
presos en una tormenta de pasión.
Ahora estas dormida, relajada,
mar en calma y cielo estrellado,
te miro, te beso, te venero,
hermosa musa de mis delirios,
oda a la naturaleza, tu belleza.
Mujer, mística y misteriosa.
viernes, 10 de abril de 2009
Vida de perro
Otra vez lo vi con otra, otra vez paseó ante mis envidiosos ojos, ¿Cómo es posible que sea tan popular? ¿Qué le ven? ¿Cómo puede andar con una y con otra? Realmente no tiene nada, sin embargo todos en mi barrio lo aprecian a pesar de que se la pasa vagando de una calle a otra y en cada una de estas tiene una querida.
No tiene actividad alguna, no se preocupa por nada, si necesita comer, no falta quien lo invite, si necesita dormir, no falta quien le ofrezca su casa para descansar.
En ocasiones me pregunto, si yo tuviera esas necesidades, ¿Se apiadarían de mí? No lo creo, realmente es un tipo muy afortunado, él hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere y lo peor, todos los vecinos lo adoran y lo apoyan sin ver la calidad de sinvergüenza que es.
Pero hoy, hoy fue la última vez que lo vi y por primera vez, no sentí envidia hacia él. Paseaba por la calle, como normalmente solía hacer, sin embargo, esta vez no se fijó al atravesar la calle, un camión repartidor de refrescos le pasó las llantas por encima de su negro cuerpo, yo sólo lo escuche gritar, llorar y gemir de dolor, pero, sólo por poco tiempo, pereció, todos los vecinos lloraban su muerte, se conglomeraban a su alrededor e increpaban con insultos al irresponsable conductor del camión. A mi la verdad no me entristeció este hecho, tampoco me alegró, simplemente murió como muchos otros, arrollado por un camión, si, como muchos otros perros callejeros. Él permaneció ahí, tirado con los huesos rotos y la lengua de fuera, así murió “el negro” el perro favorito del vecindario, todas sus perritas parecían tristes y acongojadas por su muerte. Yo por primera vez no sentí envidia de él.
No tiene actividad alguna, no se preocupa por nada, si necesita comer, no falta quien lo invite, si necesita dormir, no falta quien le ofrezca su casa para descansar.
En ocasiones me pregunto, si yo tuviera esas necesidades, ¿Se apiadarían de mí? No lo creo, realmente es un tipo muy afortunado, él hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere y lo peor, todos los vecinos lo adoran y lo apoyan sin ver la calidad de sinvergüenza que es.
Pero hoy, hoy fue la última vez que lo vi y por primera vez, no sentí envidia hacia él. Paseaba por la calle, como normalmente solía hacer, sin embargo, esta vez no se fijó al atravesar la calle, un camión repartidor de refrescos le pasó las llantas por encima de su negro cuerpo, yo sólo lo escuche gritar, llorar y gemir de dolor, pero, sólo por poco tiempo, pereció, todos los vecinos lloraban su muerte, se conglomeraban a su alrededor e increpaban con insultos al irresponsable conductor del camión. A mi la verdad no me entristeció este hecho, tampoco me alegró, simplemente murió como muchos otros, arrollado por un camión, si, como muchos otros perros callejeros. Él permaneció ahí, tirado con los huesos rotos y la lengua de fuera, así murió “el negro” el perro favorito del vecindario, todas sus perritas parecían tristes y acongojadas por su muerte. Yo por primera vez no sentí envidia de él.
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