Ingratas son las horas de espera,
penoso el lento andar rutinario del tiempo,
angustiosos pasan los segundos,
mirando el reloj, esperando.
En espera de una mirada,
tierna, cálida y seductora.
En espera de una caricia,
suave, dulce y tranquilizadora.
En espera de un abrazo,
acogedor, donde mi alma descanse.
En espera de un beso,
donde el calor de tus ardientes llamas,
funda nuestras almas en una sola,
en espera de un beso, un dulce beso,
restaurador, único, cálido,
hermoso y unificador.
Ingratas son las horas de espera,
dolorosas las plegarias que elevo,
penoso el caminar, dando tumbos,
con tropiezos,
en la busca de mi felicidad,
en la busca de ti,
de rodillas, suplicantes, de rodillas humillantes,
te ruego solo una mirada,
una mirada de tierno amor sobre mi.
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